En el actual escenario económico, la insolvencia no siempre significa el fin de una empresa. Bajo la actual normativa chilena (Ley 20.720), los empresarios cuentan con herramientas legales específicas para enfrentar crisis financieras. Sin embargo, la decisión entre reorganizar o liquidar es técnica, no emocional, y depende estrictamente de la viabilidad objetiva del negocio.
Como peritos y auditores, en Beltrán & Guzmán analizamos los factores críticos para tomar esta decisión.
1. La Reorganización Concursal: Salvar la operación
Esta alternativa está diseñada para empresas que son viables económicamente pero inviables financieramente en el corto plazo. Es decir, el negocio genera dinero, pero no el suficiente para pagar la carga de deuda actual.
Evitar la quiebra y dar continuidad operativa a la empresa.
Se requiere un Acuerdo de Reorganización Judicial aprobado por los acreedores. Aquí es vital presentar un plan de reestructuración de pasivos creíble y técnicamente validado, que demuestre cómo se optimizarán costos para recuperar la estabilidad.
Diseñamos la propuesta financiera que convence a los acreedores de que recuperarán más dinero con la empresa viva que vendiendo sus activos.
2. La Liquidación Voluntaria: Un cierre ordenado
Cuando la insolvencia es profunda y no hay proyección de flujos futuros, la liquidación es el mecanismo legal para cerrar la empresa de forma definitiva y transparente, protegiendo el patrimonio personal de los socios y cumpliendo con la ley.
La venta rápida y ordenada de los activos para pagar a los acreedores según la prelación legal.
La gestión estricta de los activos y la correcta determinación de los pasivos. Un proceso desordenado puede derivar en acusaciones de quiebra culpable o fraudulenta.
Preparamos a la empresa para la entrega, asegurando que la contabilidad refleje fielmente la realidad para minimizar contingencias legales para los socios y representantes legales.
Elegir el camino equivocado puede costar el patrimonio completo. Antes de iniciar un procedimiento legal, es indispensable contar con una evaluación financiera previa que determine la viabilidad real de su compañía.